Biografía | Conoce a Jandro Castro

Posted by Penya Jandrista GFC On 1:58:00 1 comentarios

Existe un tópico, bastante arraigado en la mente de los espectadores, que afirma que en la Segunda División no hay jugadores de calidad. Que se trata de una Liga donde todo es el cuchillo en la boca, la patada a seguir, el jugador tosco pero disciplinado, la grisura. Pero futbolistas como Alejandro Castro "Jandro" (Mieres, Asturias, 27 de mayo de 1979) se empeñan  en romperlo domingo a domingo. Después de una carrera azarosa, en la que pasó de promesa a proscrito, el mediapunta disfruta y hace disfrutar en Girona de una madurez personal y futbolística capaz de satisfacer al aficionado más exigente.

Jandro fué un talento precoz. Formado en las categorías inferiores del Caudal Deportivo, llamó la atención de varios clubes importantes a nivel nacional, siendo fichado con 15 años por el Valencia, que se encandiló perdidamente de su técnica y visión de juego. A los 18 años, siendo juvenil, ya había debutado con el filial del Valencia y se entrenaba con el primer equipo, en una época en la que no había tanta prisa por promocionar jóvenes talentos como ahora. Era la gran esperanza de la cantera ché, internacional en categorías inferiores, una futura estrella, sin embargo, nunca llegó a triunfar en Mestalla. “Me tocó la época buena del Valencia, cuando había mucho dinero, y en mi posición siempre jugaban los fichajes caros. Jugadores como Claudio López, Vlaovic, Gerard, Ilie, Mista o Aimar -todos ellos de calidad y rendimiento indiscutibles- le cerraron el paso, mientras su progresión se estancaba y pese a inflarse a goles en un filial que se le quedaba pequeño.

En 2002, ya con 23 años, probó suerte en el Celta, aunque su adaptación al equipo no fue precisamente buena. “Fue entonces cuando dejé de leer los periódicos. Las críticas eran feroces, y lo entiendo. Por la manera que tengo de jugar, no hay término medio: o te gusto o me odias”. Y la segunda opción era mayoritaria; Tanto, que tuvo que dar otro paso atrás para aceptar una cesión y ayudar al Albacete a subir a Primera, con siete goles en 21 partidos. Fue su auténtica carta de presentación al fútbol profesional, el paso de promesa a realidad. Pero, pese a la insistencia del club manchego por su fichaje, regresó a Vigo, donde protagonizó un curso discreto la campaña en que el equipo vivió lo mejor y lo peor: llegar a octavos de final de la Champions (después de eliminar al Brujas y al Ajax en la fase de grupos, con victoria ante el Milan en San Siro incluida , cayó frente al Arsenal) y bajar a Segunda.

Fue con los celestes, en la División de Plata, donde su fútbol brilló con más fuerza, llevando de nuevo al equipo a Primera. 12 goles y otro buen puñado de asistencias le pusieron de nuevo en el escaparate. El Atlético de Madrid le quiso fichar en el mercado de invierno, pero los clubs no se pusieron de acuerdo y el tren de la élite, el de la oportunidad de poder llegar a lo más alto, pasó definitivamente. “Aquello simplemente no salió. Luego, seis meses después, cuando acabé contrato, ya no había el mismo interés. Y apareció el Alavés, con una oferta simplemente irrechazable”. Pese a jugar en Primera de nuevo, con una plantilla llena de nombres ilustres como Bonano, De Lucas, Astudillo, Nené, Aloisi o Rubén Navarro, el equipo, tocado por los escándalos de su propietario, Dmitry Piterman, no pudo evitar el descenso. Jandro ya no volvería a jugar en la máxima categoría, su destino natural: “Es donde más luce mi fútbol, donde juego más a gusto, porque es donde encuentras espacios para pensar“.

En la temporada 2007-08 empezó lo que  parecía ser el declive imparable de su carrera. Fichó por el Nàstic, con la misión de intentar conseguir un nuevo ascenso, pero el equipo no respondió. El fantasma del descenso sobrevoló el Nou Estadi y el asturiano no conectó con una afición que le colgó la etiqueta de indolente. “Por mi forma de jugar y de moverme en el campo, puedo dar una cierta impresión de ‘pasota’, de poco involucrado. Pero todo lo contrario. Perdíamos y me afectaba mucho. No quería ver a nadie“. En sus últimos meses en Tarragona, pese a firmar números correctos (seis goles en cada uno de los dos años de grana), los seguidores le señalaron como uno de los culpables de la situación del equipo.

Todo ello, sin embargo, le pasó factura más tarde. Tras firmar por el Elche y empezar la Liga 2009-10 con un buen rendimiento personal -dos goles-, un enfrentamiento en con su nuevo entrenador, Pepe Bordalás, le estuvo a punto de costar la carrera. Le apartaron del equipo en diciembre y le acusaron de tener “un comportamiento poco profesional”. Finalmente, tras tres meses de un agrio pulso con el consejero delegado de la entidad, rescindió su contrato y se quedó sin equipo. Con 31 años, parecía condenado a la Segunda B. O a la retirada. “Casi lo consiguen. No me quería nadie, después de aquello“.

Pero entonces en la 2010-11 apareció el interés del Girona. De la mano de Raúl Agné, el asturiano se reencontró con su mejor versión. Su fútbol de guante blanco,  sus pases al espacio y su jugada característica -partir desde la izquierda hacia el centro, perfilar el disparo y colocar el balón de rosca con el interior del pie al palo largo- dieron vida a un equipo que soñó durante muchas jornadas con disputar el playoff de ascenso. “Siempre que un entrenador me ha entendido, he funcionado. Y Agné lo hizo: en defensa no me pedía que corriera como Moha o Tébar, pero en ataque me exigía mucho. Cuando no cumplía, se enfadaba igual. Para mi era bueno que me exigiera, porque los jugadores como yo lo necesitamos”.

Tras una primera temporada a un nivel estelar y pese a que en su día solo firmó por una temporada, Jandro amplió su contrato por 2 temporadas más en el club de Montilivi. Incluso, llegó a desechar ofertas económicamente superiores convencido de que no había lugar mejor que Girona para encontrar la estabilidad familiar y futbolística que tanto le había faltado a lo largo de su carrera.

No tardó nada en meterse en el bolsillo a la afición gironina, -no solo con su fútbol, goles, clase y visión de juego- si no también con una gran dosis de humildad, trabajo y compromiso total con el club y la ciudad. Lleno de buenos momentos, malos, temporadas deportivamente tranquilas y no tan tranquilas, Jandro se reencontró en la temporada 2012-13 con su mejor versión y muy probablemente con la mejor temporada de su carrera deportiva, en aquel "Super Girona" entrenado por Joan Francesc Ferrer "Rubi". Con 8 goles y 14 asistencias, fue gran partícipe de la que es hasta día de hoy, la mejor temporada de la historia del Girona. Sólo una lesión en el último tramo de campeonato, -que no le dejó jugar ni un minuto en la final del play-off de ascenso a Primera División- apartó a Jandro de poder ayudar al equipo en el tan ansiado hito de ascender por primera vez, a la máxima categoría del fútbol español.

A finales de temporada, pese a no lograr el ansiado ascenso y con ello, la marcha de muchos jugadores clave de aquel "Super Girona", Jandro reafirma su compromiso con el club y renueva nuevamente con el Girona hasta Junio de 2015. Pese a creer que la estabilidad ya había llegado definitivamente a su vida futbolística, a finales de la convulsa temporada 2013-14 y coincidiendo con la llegada de Oriol Alsina como nuevo director deportivo, surge un nuevo problema en la carrera del Mago de Mieres.


El club le comunica que por las dificultades ecónómicas que atraviesa y los recortes presupuestarios, no cuentan con el para la temporada 2014-15, pese a quedarle todavía una temporada más de contrato. A diferencia de otros jugadores, no se le llega ni a ofrecer seguir en el equipo rebajándose la ficha, un hecho que Jandro no entendía. “Que no me quieren por un tema económico es una excusa, no es verdad. Yo me esperaba que el club me propusiera rebajar el salario, pero no me han dado ni esta opción, no me quieren y ya está, porque yo me habría rebajado el sueldo. No tengo nada en contra del míster ni de Oriol Alsina, pero que no digan que es por un tema económico”. Y recordó: “En diciembre me dijeron que tenía que cumplir el contrato y ahora parece que no existe. Ahora podría estar a primera con el Dépor, pero estoy muy contento de haberme quedado y haber ayudado el Girona a salvarse.”

Pese al contratiempo, la marcha de Oriol Alsina del club, -coincidiendo con el ascenso del Llagostera a la División de Plata- cambia completamente el panorama para el jugador asturiano. Con la llegada de Quique Cárcel como nuevo director deportivo del club, Jandro y el Girona, llegan a un acuerdo para seguir una temporada más en el club de Montilivi rebajandose casi la mitad de la ficha.

Ahora en esta ilusionante temporada 2014-15, donde el equipo ha empezado el campeonato en una forma y mentalidad increíble, la presencia y el rol de Jandro en el equipo ha cambiado. Pero como buen profesional, se dedica a trabajar como el que más, sin levantar la voz, sin quejas, con la idea de volver a ser lo importante que ha sido hasta día de hoy para nuestro Girona. 

Pese a que todo hace indicar que esta será su última temporada en el club. Más allá de que dejemos de disfrutar de un gran futbolista (Y una mejor persona), muchos aficionados y socios del Girona siempre recordaremos con una sonrisa todo aquello que nos dio y nos hizo disfrutar.

La Penya Jandrista siempre lucirá su nombre con orgullo, para que el jugador con más clase que ha vestido la camiseta del Girona, nunca olvide la importancia que ha tenido en la historia reciente del club de nuestros corazones, el GIRONA FUTBOL CLUB!


Por Edu Tejada (@edteba)

1 comentarios:

Gran text per descriure el que significa jandro castro pel nostre club. Segurament el jugador amb mes classe que he vist per Montilivi. Idol!!!

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