No creo en Meigas, mais haberlas, haylas. Por Ivan Quirós

Posted by Penya Jandrista GFC On 11:04:00 0 comentarios

NO CREO EN MEIGAS, MAIS HABERLAS, HAYLAS


La herida que nunca se cerrará, se hizo un poquito más grande el Domingo. Evidentemente esta derrota no duele, ni por asomo, igual que la de la temporada pasada pero está claro que el maleficio gallego sigue vigente y se acrecentó tras el partido.

Plantemos ajos en Montilivi, pongamos una escalera debajo de la cual haremos pasar a los equipos rivales, rompámosle varios espejos en el vestidor visitante, hagamos pasear un gato negro por su portería, pero hagamos algo ya ostias! Yo no creo en meigas pero COÑO! Haberlas haylas.

LO HACEMOS TODO pero TODO nos viene en contra en casa.

La primera parte para olvidar, aunque nuestra fuera la intención y el dominio, también por el juego cagón que propuso el rival, una vez más, como tantos otros han pasado por Montilivi esta temporada. Y eso que Milla sorprendió con un 4-3-3 que fue más pinta que idea, por que pasó olímpicamente de siquiera trenzar jugadas a la contra, recurso de pobres o de los que se ven inferiores en el cuerpo a cuerpo. Pues ni eso.

Hasta Machín vió la inocencia lucense y su amarrategui total atrás y decidió hacer 2 cambios en el descanso. Algo, a mi recordar, inédito en él. Entraron Javi Álamo y Granell y el Girona se dedicó a abrir balones a las bandas para crear espacios y añadir a Álex casi a la mediapunta para arrinconar al rival. Los cambios funcionaron pero una vez más la suerte no fue de cara y esto, unido a un espectacular José Juan, evitaron que nos adelantáramos en el marcador.
Mientras, el particular cagómetro del Lugo crecía. Prueba de ello fueron las reiteradas perdidas de tiempo de José Juan y las rampas de algún jugador lucense.
Por parte del Lugo solo un balón largo a Pablo Caballero que se iba bien de Alcalá, creó peligro, hasta que en el 81, un chute muy lejano de Sergio Marcos sorprendió a todos, incluida a la meiga que pasaba volando con su escoba por el cielo oscuro ya de Girona, que se coló en parábola en la meta de Becerra.
SU PUTA MADRE! grité en la grada… no nos explicábamos como era posible que un equipo tan rácano se fuera a llevar los tres puntos, no merecía ni uno!
ESTO ES FÚTBOL! decía otro. Me cago en los caprichos del fútbol, siempre que nos van en contra, claro...
Después del gol, como de un hechizo paralizante se tratara, nuestros jugadores se congelaron, viendo pasar los 10 minutos que quedaban con cara de gilipollas y seguro que alucinando con el desenlace alucinante que les había deparado el destino.

Por su parte, nuestro brujo Gargamel Machín seguía haciendo de las suyas, amargando a uno de nuestros puntales y capitán del equipo, Richy Álvarez, un gallego que seguro sabrá remedios contra la brujería gallega… pero ese es otro tema que seguro seguirá dando que hablar y del que estaré encantado de hablar largo y tendido...

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