El resumen de la temporada 2014/2015 del Girona FC: Abril - Junio

Posted by Penya Jandrista GFC On 22:32:00 0 comentarios

El resumen de la temporada 2014/2015 del Girona FC: Abril - Junio

Por Iván Quiros y Jordi Bofill

La temporada llegaba a su recta final con un Girona dispuesto a todo. El objetivo de la permanencia hacia jornadas que se había cumplido y todas las miradas apuntaban al ascenso directo como objetivo primordial. La dificultad que entrañan los playoff y la sensación de oportunidad perdida de hace dos temporadas flotaban sobre el ambiente. El último gran golpe a nivel institucional de la temporada llegó en los primeros días de Abril con la aparición pública del propietario del club, Josep Delgado, para cerrar la compra del Girona, finalmente, al grupo inversor representado por Pere Guardiola. La opción de Ricardo Pini, la más valorada durante muchos meses de negociaciones, se rompió finalmente tras la destitución como presidente de Francesc Rebled. El nuevo grupo inversor, se quedaba con el 80 por ciento de las acciones de Delgado.  Deportivamente, y pese a perder nuevamente ante un rival directo como Las Palmas, el equipo estaba en línea ascendente tanto a nivel de imagen como de resultados. La sensación de caída que se produjo un mes atrás desapareció, sacando el equipo su mejor versión de él mismo en el momento más importante de la temporada. Se ganó al primer rival de la zona alta de la clasificación; un Valladolid que sucumbió ante el empuje del Girona en la primera de las grandes entradas que empezó a presentar Montilivi. El papel de la afición en el tramo final de Liga fue, una vez más, espectacular y ayudó a que el equipo luchase hasta el final por su el objetivo más ambicioso. La visita del Leganés produjo un susto enorme en el equipo ya que se tuvo que remontar un partido que, sin merecerlo, los visitantes habían logrado encarrilar. Un gol de Mata (clave en la recta final del campeonato añadiendo goles a su descomunal trabajo) propició el inicio de una remontada que Sandaza se encargó de materializar. La visita a Huelva, en la semana siguiente, fue un puro trámite al ser infinitamente superiores a un Recreativo que ya olía a descenso por sus problemas a lo largo del año.


Aday celebrando su gran gol ante el Real Valladolid.
A falta de siete jornadas, el equipo se situaba dependiendo de si mismo para lograr el ascenso. Segundos en la clasificación, tras un imparable Real Betis, la ventaja con el Sporting era mínima, ya que cualquier error combinado con la victoria de los del Pitu Abelardo, les hacía perder esa posición de privilegio. Fue un toma y daca constante, donde a cada golpe del Sporting, respondía con autoridad un Girona cada vez más seguro de sí mismo y sus posibilidades. Con una ciudad entera detrás, los de Machín derrotaron claramente a Osasuna en Montilivi (en el retorno de Juncà) para seguir una racha que les llevó a sumar 22 puntos sobre los 24 disputados (a excepción de la última jornada). Una espectacular victoria en el Mini Estadi por 2 goles a 4 fue el preludio del único traspié en esas jornadas, con el empate en casa ante el Zaragoza. El partido estuvo marcado por el gol en el minuto uno de los maños y el penalti fallado por Jandro a poco del final. La convicción del Girona le llevó a igualar el partido, con todo perdido, en los últimos instantes con un gol del joven Carles Mas, que sustituyó a un lesionado Lejeune. En la implicación del grupo encontramos más de las causas por las que el Girona ha optado a todo esta temporada. Lejeune se fracturó codo en ese partido y, una semana más tarde, ya salía como titular pese al gran riesgo que eso conllevaba. Pero no fue la única baja importante que sufrió el equipo. Ramalho, en el partido intersemanal, que llevó al Girona a golear en Mendizorroza, se rompió los ligamentos cruzados, despidiéndose del futbol durante un mínimo de seis meses. Dos golpes importantes para un equipo que supo adaptarse a la situación en la que se encontraba a base de unidad y sufrimiento. Solo así se pueden explicar las victorias ante Llagostera y Mallorca (especialmente esta última, con el equipo con nueve jugadores sobre el terreno de juego en una nueva actuación desfavorable del Sr. Ocón Arraiz), con sendos goles de Sandaza y una nueva lección en la portería de Isaac Becerra, logrando encadenar tres encuentros invicto en las últimas jornadas.


Fran Sandaza celebrando el gol de la victoria en el Iberostar Estadi.
Y tras la victoria en Mallorca, únicamente quedaba la visita del Lugo para confirmar lo que se soñaba desde hacía mucho tiempo. La ventaja de llegar con los deberes hechos y dependiendo solo de los tres puntos, daba con la sensación de favorito a un Girona que, de no ganar, necesitaba un tropiezo del Sporting en su visita al Villamarín. Lo que ocurrió en el campo del Betis lo sabíamos y lo intuíamos así que solo tocaba ganar. Y aunque Sandaza inauguró el marcador antes de la media parte, y se tuvieron ocasiones para sentenciar el encuentro, en tiempo de descuento llegó el mazazo más grande de la historia del club con el gol de Caballero que obligaba a disputar la promoción de ascenso ante el Real Zaragoza.


Los jugadores del Girona destrozados tras el empate contra el Lugo.
Una oportunidad única, perdida por demérito propio en el peor momento cuando a partir del minuto 60, el equipo desapareció del terreno de juego, invadido por la presión y los nervios del momento. Tocaba reaccionar pese al duro golpe sufrido. Y el equipo, pese al mal inicio de partido en La Romareda, dio un golpe de autoridad al vencer 0-3 y dejar la eliminatoria prácticamente vista para sentencia. Tres días después, en Montilivi, segundo jarro de agua fría para el equipo en una semana, tras ver como el Zaragoza le remontaba la eliminatoria en un mal encuentro de los locales. Volvieron a pesar las piernas y la cabeza a medida que el Zaragoza se aproximaba al marcador de la ida hasta que logró darle la vuelta y, pese al empuje final, el Girona ya no estuvo a tiempo de lograr el objetivo de pasar a la final.


Jandro, Granell y Coris destrozados tras la derrota contra el Real Zaragoza.
Una temporada brillante que terminaba cruelmente con dos duros golpes que el equipo y su afición no lograrán olvidar tan fácilmente. El objetivo principal se había cumplido de forma excepcional con mucho tiempo de antelación, pero todos nos quedamos con la sensación de que nunca más lo tendremos tan a favor para ser de Primera División. Para la próxima temporada se esperan, nuevamente, multitud de cambios en la plantilla.

Asegurar las piezas importantes será la tarea más difícil para Quique Cárcel, ya que muchos de los jugadores contaran con ofertas de superior nivel y, cuanto menos, difícil de igualar en lo económico. Confirmadas las bajas de David García, Juanlu y Gerard Bordas al terminar contrato y la vuelta a sus respectivos clubs de Cristian Gómez, Christian Alfonso, Ramalho, Cifuentes y Pablo Íñiguez, el club ya ha presentado a su primer fichaje: Rubén Alcaraz, mediocentro procedente de l’Hospitalet. Hasta la presentación de los nuevos mandos del club, no se esperan muchos movimientos por Girona, a falta de concretar (aunque se espera) la continuidad del técnico Pablo Machín en el banquillo.

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