No necesito querer creer

Posted by Penya Jandrista GFC On 12:54:00 0 comentarios

No necesito querer creer

por Sergi Victorio.

Tarde o temprano a toda serie le llega su “jumping the shark”, expresión que se usa en televisión para determinar un evento que rompe con la línea argumental del guion. Un acontecimiento consecuencia en muchas ocasiones de una mengua de audiencia y buscando un relanzamiento de la serie. Y siento que el Girona – Valladolid fue un poco el “jumping the shark” de la temporada. Lo veo como un giro argumental orquestado en el momento adecuado, logrando la primera victoria ante un rival de la parte alta, precisamente el día en el que la afición mejor responde en Montilivi (por número y ambiente).

Ha sido complicado, pero durante esta temporada había logrado mantener enjaulado cualquier entusiasmo. Tampoco es que ahora me vaya a volver loco. Pero digamos, ya que hablamos de series, que jornada a jornada había adoptado una actitud muy de la agente Scully en Expediente X. Recordaréis que en esa serie, Mulder necesitaba pocos argumentos para aludir a una explicación paranormal, mientras Scully se mostraba continuamente escéptica y trataba siempre de aportar una visión científica.  La fe y la razón, animales de hábitats opuestos. De Mulder era el “I want to believe” (aquel cartel con un ovni en el cielo sobre los árboles) pero a fuerza de ver y vivir experiencias, Scully empieza a adoptar una sensibilidad cercana a la de su compañero, y ahí es donde yo quiero llegar. Por supuesto que Scully no se “mulderizó” en el primer caso, ni en el segundo, sino cuando los argumentos paranormales empezaban a ser evidentes y sobretodo, continuados. Fue entonces que su razonamiento científico quedó en un plano secundario. A veces, hay casos que escapan a la razón, y hay que saber verlos y aceptarlos sin que suponga un ejercicio de fe.

La frase de Mulder: “Quiero creer”, la podíamos haber usado hasta hace poco para referirnos a las opciones de ascenso del Girona, porqué casi todo lo que nos rodea nos exige una voluntad de fe por encima del razonamiento lógico. Entidad de los rivales, presupuestos, situación extradeportiva… Factores, creo, inalterables objetivamente. Pero llegados a este punto, ya no veo el ansia de deseo como un aspecto tan necesario. Hasta hace poco, para mí, era una actitud de respeto para con la plantilla el hecho de no entrar a valorar las posibilidades de ascenso, consideraba que el equipo no merece esa presión y que con ello solo restábamos importancia a lo que realmente nos ocupaba, salvar el curso. Solo me centraba en el Carpe diem. Pero resulta que plantilla y cuerpo técnico han decidido que no tienen mejor cosa por hacer que demostrarnos que los sueños hay que perseguirlos. Y si ellos son los primeros en ponerse a tirar los muros, no vamos a ser nosotros quienes vayamos recogiendo los ladrillos por si acaso toca volver a poner cemento en la pared. Tras el Girona – Valladolid me he dado cuenta de que no hay vuelta atrás, que el “jumping the shark” ya está hecho y que el guion no puede volver a ser el mismo. No sé vosotros, pero creer en esto, yo quiero creer, claro que sí. Pero visto (y vivido) el último partido en Montilivi, ya no necesito querer creer. Simplemente me lo están empezando a hacer creer.


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